Es natural, entonces, que mi vida sea marcada por algunos poemas. Más anecdótica que literaria o profesional es esta traducción de un poema de Walt Whitman; más un homenaje personal, un diálogo con las mismas ideas que una tentativa digna de transfiguración al español. El poema del estadounidense se explica por sí solo y tal vez la figura del traductor se diluye ante lo majestuoso de la versión original.
Lo mismo aplica para las demás traducciones que publique en este blog. El texto en inglés se puede leer completo en este enlace.
Lo mismo aplica para las demás traducciones que publique en este blog. El texto en inglés se puede leer completo en este enlace.
Me siento a observar
Me siento: contemplo todas las penas del mundo, toda la opresión y el dolor.
Oigo los sollozos convulsos y secretos de los muchachos que se angustian por sí mismos
(Se arrepienten de los hechos cometidos)
Veo, en el lado crudo de la vida, a la madre maltratada por sus hijos
Expirando, rechazada, pálida, desesperada.
Veo a la mujer abusada por el marido, veo al traicionero seductor de las jóvenes.
Atestiguo el encono de los celos, y el amor no correspondido que debe esconderse:
Veo todo eso en este mundo.
Veo los estragos de la guerra, la pestilencia, la tiranía, veo mártires y prisioneros.
Observo la hambruna en el mar, Observo a los marineros tirar a la suerte la decisión
de quién muere para que los demás subsistan.
Observo las humillaciones y la degradación proferidas por personas arrogantes
sobre el trabajador, el pobre, el negro y los demás.
Todo esto - Toda la crueldad y la agonía sin fin es lo que me siento a observar.
(Observo
escucho
y callo)