And whyl the organs maden melodye to God alone in herte thus sang she.
Has nacido desnuda en el lodo.
Eres la mujer terrestre, más terrestre
que mis ojos han visto. Existes.
Pisas esta tierra cuando estás descalza,
frágil felina, caminas
y cada paso tuyo está más lejos de mí.
Y luego vuelves, ¡Qué gozo cuando vuelves!
qué manera de dejarme la miel en los labios.
Fría escultura, luz entretejida,
filtrada a través de tu lente.
¿qué es lo que estás despertando?
( aún no;
( aún no;
un mal profeta podría pensar así )
estás derrotando a mis tropas,
mis últimos refuerzos.
Mas la entrada es victoriosa:
¡he aquí las ofrendas, he aquí las joyas!
he aquí mi acta de nacimiento.
Tuyo es mi tiempo, tuyo el resplandor
que ilumina la noche de los ciegos.
No en vano tu nombre guarda
a los poetas, patrona.
No en vano me alumbras.
Teatro de sombras, espejos reflejados.
Me desperezo; hay algo nuevo en el día.
El sol incide de maneras distintas,
La noche muestra las cosas ocultas,
el universo se estrella en pedazos.
Bienvenida a la tierra baldía,
al lugar de armatostes enterrados.
Este soy yo, este ajedrez polvoso,
esta cama deshecha, este silencio.
Este deseo postergado, mil veces
postergado, de que por fin pase algo.
(Ayer vi sombras bailar en tu cabello,
creí advertir un matiz finísimo
a la mitad de un momento infinito).
Frente a mí, tu cuerpo tiembla,
se me revela; antifaz puesto,
gafas inservibles montadas.
Lo demás, descubierto.
No hemos tocado el cielo, amor.
pero flota pendiente aquel beso.
(Y la mujer: yo te cielo).
Feliz aquel que te encuentra, Tú,
de nombre mil veces repetido,
dicho de mil modos distintos. Tu nombre.
¿Tú piensas el mío? ¿Recuerdas el mío?
¿Lo pronuncias con cariño?
Ojalá se iluminen tus labios, amor,
cuando digas el nombre mío.
Que mis labios quedaron prendidos
cuando oyeron del tuyo el sonido.