viernes, 21 de diciembre de 2012

Debate

No queda más,
más que caminar la milpa seca,
la calle vacía, la nopalera,
subir y bajar los cerros.
                                      La visión exorbitante
                                      de hectáreas de tierra yerma
que amanecen bajo el fuego
                                       y tiemblan
con el estruendo del sol
quebrando la niebla.
Proyección a la nada, espejo sin fondo,
este paisaje = mis palabras

No queda más

que las manos que sangran
en la noche gélida.
No más que el empedrado,
no más que los fantasmas
al salir de la casa;
la calle desierta,
el silencio inaudito
de las tres de la mañana.
                                      (No hay luz que alumbre mis pasos).
Arrastro
Los pasos y las palabras
se deslizan a este instante abierto;
cáliz donde rompen las olas
inmateriales de lo que siento.

No queda más

que esta sangre estéril en mis venas.
No hay más que las sílabas rotas;
ecos de aquellas palabras
perfectas, completas, reales,
que dije en alguna otra vida
y que extraño desde que nací.
No he sabido de ellas
no las he hallado nunca.
Sólo he encontrado estas ruinas
estas voces rotas
este lenguaje hecho de sombras. 
                              Sólo quedan estos vestigios
                              este espejo roto, este cisne muerto
                              este morir que es estar vivo.


La verdad se me escabulle, flota
incorpórea en un aire imposible.
No la asiré nunca, las palabras
jamás la han expresado, los conceptos
nunca han podido nombrarla:
He abatido letras, he fatigado diccionarios                                                    
he dominado lenguajes y alfabetos. Nada .




Este mundo que yo habito
no puedo mostrarlo:
naufrago en un mar de palabras
sin significado.