{Ave María Auxiliadora es el nombre popular con el que se conoce al cerrro de Xolotl, en el actual municipio de Coacalco, Estado de México}
Abajo es el smog, es la tanta gente-sombra, es el caos y es el ruido {Es que hay tantos hombres, cariño, que se nos olvida lo que somos}.
Ah, pero arriba. Arriba es el silencio del hombre, es el diálogo del viento y los árboles, es el huizache milenario y sus ecos de Nezahualcóyotl. {Los cenzontles y sus cuatrocientas voces agradecen tu canto, Tlatoani.}
Arriba es la comunión. Es la piedra blanca que forma un nombre. Arriba la serpiente de cascabel y el hombre el hombre y su soledad, el hombre y sí mismo el hombre dentro de sí y fuera del mundo. Arriba, es el sendero que lleva a ningún lado y por lo tanto a donde quieras llegar.
Arriba es tu recuerdo y abajo es el calor. Pero arriba llovía, y la frescura me dejaba pensar en tu nombre, en nosotros. Y entonces un trueno que perduró por más de un instante me otorgó fuerza, y volví a pensarte. Y sonreí.