miércoles, 31 de octubre de 2012

"Poema" de Malcolm Lowry

Poem

Wet streets in Liverpool,
wet streets in Hatherpool
and frightful viaducts at night
whence are seen strange pillars of light
weep for me.

Poema

Calles mojadas de Liverpool,
calles húmedas de Hartlepool.
Y viaductos espantosos, por la noche
se ven extraños pilares de luz.
Llorad por mí.




Tragedia Por Omisión*


(Este poema forma parte de la instalación artística "Omisión", que se presenta en la Universidad La Salle del 29 de octubre al primero de Noviembre)

Mujer, sal de tu sueño.
Despierta, que va amaneciendo el mundo
(Mi mano en su costado)
Señor de los cerros, otórgame luz
Para iluminar este mundo nuevo

Todo aquí es inmenso:
El sol, los dioses, su carne, la sombras
En esta terra nova.
Todo desnudo en el nuevo terreno,
Todo con su piel mágica y primera.
Ha caído la noche:
Somos tan débiles en este mundo.
Estamos tan huérfanos.
Miro las estrellas; no las comprendo
No entiendo su luz ni alcanzo su incendio.

En esta noche ajena
Deambulamos Dioses humanos perros
Devenimos fantasmas.
 Sin un nombre hemos de ser olvidados
Hemos de disolvernos en tinieblas

No sé cómo he de nombrar
A las cosas que habitan este mundo
¿Qué soy sin las palabras?
Balbuceos sin concierto ni respuesta
Mutismo entre los hombres. Ausencia.

Hemos llegado al Aztlán
Viviremos sobre el lago y la piedra:
Ciudad pétrea y líquida.

Te miro: en tus ojos veo amanecer.
Se eclipsa la noche cuando sonríes.


Ahora es medio día:
Clareó ya el cielo y su falda de estrellas
Se refugia en tu seno.

Recordemos este tiempo, hermanos
En que nació la grandeza de un pueblo.

II
Fulgor de Tenochtitlan:
Fragor de los pasos en Tlatelolco,
La voz del Rey poeta.

Dioses y humanos mamamos la sangre
De la piedra de los sacrificios.

Tan bien abastecida
De los frutos paridos por la tierra,
Esta ciudad tan grande.

Hemos logrado inventar el futuro
Al conocer la trama de los astros.

El dios de la Mazorca:   
Centéotl llena todas las bocas
Y todo lo resiste.
De los dioses es el más primitivo:
Tan viejo como nuestra historia misma.

Un ritmar de guerrero.
Danza trágica y bella de la muerte:
Piel de venado ardiendo.
Desde la guerra entre dos de los Dioses
Hemos levantado un nuevo imperio.

De la infancia a la guerra:
La mayor gloria es morir por los Dioses
Comido por los vivos.
Sanamos las heridas diarias del Sol
Cuando pierde la afrenta con la Noche.

Sin embargo anochece
Aparecen augurios tenebrosos
¿Qué es lo que esperamos?
De la espiga de fuego a los incendios
Se anunciaba la llegada del blanco.

Y qué dolor nos trajo.
El llanto más triste que se ha escuchado:
El llanto de los Dioses.
Ha caído para siempre la noche
Han muerto Dioses y humanos e imperios.

III
Vivimos en la sierra.
Somos los apestados de México.
Somos los que no existen

Hemos sido expulsados de nuestro Edén
Por los que han nacido bajo el pecado.

Vulgar artesanía:
Curiosidades historiográficas
Casi algo de museo.
Somos los desheredados, los perros.
Somos  el pasado vivo y mágico.

Materia de exposición
De fotografías pinturas poemas
En la escuela privada.
En una galería que expía las culpas
Caminan esos que se van y olvidan.

Objeto de atención
De mediocres políticas públicas
Somos tan dispensables.

Y cada sexenio nos desentierran
Los súcubos de ignorancia y miseria
Sólo ha quedado el maíz
Sus áridos granos y la sequía
Sólo queda la lucha.
Hasta los rituales contaminados.
Hasta la fe misma puesta en duda.

El mestizo nos niega
O nos toma por bandera y excusa
De su propia ceguera.

Somos los condenados al olvido.
Al lento asesinato del mutismo.

De la nada al olvido:
Triste epopeya de final suicida.
Cierra los ojos, Mujer

Que ya está implosionando nuestro mundo.
(Fundidos en un abrazo, temblamos)

viernes, 12 de octubre de 2012

Parsimonia

Elle a la forme de mes mains
elle a la couleur de mes yeux
Paul  Éluard

Cómo quisiera, mujer, que me enseñaras
no a poseerte: a abrazarte
               a ser uno contigo.
El amor no es una suma de individuos:
es su fusión, su conjunción
en un mismo fuego.
                  Los enamorados
se calcinan en el fuego sagrado
en el que todo es cuerpo, todo
es respiración cálida. La unión primera.
Devuélveme al hombre que fui
                            y del que tengo melancolía.

Tú y yo
bailamos un vals de sombras
de pasos apresurados y cortísimos.
                       Paso a paso
Nos perseguimos el uno al otro.
Algo me escondes, algo me niegas
Algún secreto dibujas sin saberlo.
Tus pasos
trazan en el aire el futuro de los míos.
Tus sombras
retozan con el aire futuro de mis dedos;
                      tardes
                             de máscaras.

Tu voz se repite en ecos que reverberan
que caen como gotas de agua
y tiemblan un instante
y se estrellan, se abren en flor
contra un espejo de agua
que sólo el cielo enseña.

Como el mar vas,
como la ola vienes:
            vas y vienes
entre nubes de humo púrpura.
                    Amarnos
como en una coraza contra el mundo
Amarte
porque vales más que todo el mundo.

Tus piernas son del color de la tierra
y de la tierra tienen la fuerza:
entre ellas naufrago, alcanzo
el infinito centro:
Rosa trémula de pétalos abiertos,
luz en la sombra de mi cuerpo lento,
altar de la consagración y del bautismo.

Tus ojos cerrados, tu aliento
-la noche rodeando a la ciudad-
como en un sueño atravesamos
las callejuelas oscuras.
En un camión destartalado avanzamos
por una ciudad de espejismos,
                         ciudad de apariciones,
ciudad de instantáneas indelebles.
ciudad de fantasías que danzan un instante
                           y se desvanecen.

¿Dónde estás mejor que en mis brazos, amor mío?