miércoles, 21 de diciembre de 2011

El Gladiador Erótico

La sigilosa entrada al coliseo/cama, la maravillosa tensión de los cuerpos del hombre/gladiador y de la mujer/león acechándose, la tendencia secreta de derrotar al otro. El preámbulo amoroso, los besos arrebatados, las caricias temerarias, la ansiosa desaparición de las prendas. Y entonces viene la explosión, entonces los dos cuerpos engarzándose, luchando, robando el aire del contrincante. Los rugidos del león, el esfuerzo del gladiador {por su frente corre una gota de sudor, por su mente el deseo de poseer} el estremecimiento del coliseo. La constante mutación de formas y de roles, la metamorfósis de rivales en amantes, de amantes en animales. La incipiente fatiga del orgasmo que se anuncia.

Y entonces son las embestidas, son los gemidos, son los ojos entornados, son las respiraciones sobrevivientes. Y son también las sensaciones olvidadas, son también el amor, la ternura, el cariño. Es el maremoto que funde todo {embestidas, gemidos, ojos entornados, respiraciones, amor, ternura, cariño} en un clímax, la espada entra en el cuello del león, el falo penetra la vulva. La sangre derrama. El semen se expulsa. La cópula está realizada.

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