Escribir es un conjuro nocturno
la poesía se escribe a la mitad de la noche
ebrio de alcohol de locura de suciedad de amor.
Escribir mientras otros duermen
es jugar a ser oscuro, felino, silencioso:
¡Qué amable silencio el de las cinco
de la mañana. Qué calma se percibe!
la poesía se escribe a la mitad de la noche
ebrio de alcohol de locura de suciedad de amor.
Escribir mientras otros duermen
es jugar a ser oscuro, felino, silencioso:
¡Qué amable silencio el de las cinco
de la mañana. Qué calma se percibe!
(Qué ilusión pensar que las cosas
pueden ser borradas por el tiempo.
Los recuerdos viven con nosotros,
y junto a nosotros es que duermen.
Un día devienen esculturas
y podemos verlos y acercarnos
sin que nos extraigan las entrañas
y nos saquen los ojos
a dentelladas)
pueden ser borradas por el tiempo.
Los recuerdos viven con nosotros,
y junto a nosotros es que duermen.
Un día devienen esculturas
y podemos verlos y acercarnos
sin que nos extraigan las entrañas
y nos saquen los ojos
a dentelladas)
Yo no le temo a la noche:
las fieras viven en los pulmones
los fantasmas en las memorias.
Inventamos farolas, antorchas, bulbos
pero la noche no es menos inmensa.
No hemos borrado lo oscuro de la noche:
eso que vive dentro del hombre
eso que no tiene nombre
y que tantos destierros encierra.
las fieras viven en los pulmones
los fantasmas en las memorias.
Inventamos farolas, antorchas, bulbos
pero la noche no es menos inmensa.
No hemos borrado lo oscuro de la noche:
eso que vive dentro del hombre
eso que no tiene nombre
y que tantos destierros encierra.
Lo grave de la noche es estar dormido,
encontrarme en sueños contigo
encerrados en el mismo laberinto
pisando las mismas baldosas
luchando con el mismo encierro.
Volver a bendecir tu sexo
olvidarme de que existes fuera del sueño.
Ojalá te encontrara algún día
para dejar de rezarle a tu nombre.
Arrancarme tus besos a pedazos.
Ojalá pudiera volver a tocarte
para convencerme de que tu carne
es tan humana como la mía.
(Ya te he olvidado
pero en mis dedos quedó la nostalgia
de tu piel ardiendo por las noches).
encontrarme en sueños contigo
encerrados en el mismo laberinto
pisando las mismas baldosas
luchando con el mismo encierro.
Volver a bendecir tu sexo
olvidarme de que existes fuera del sueño.
Ojalá te encontrara algún día
para dejar de rezarle a tu nombre.
Arrancarme tus besos a pedazos.
Ojalá pudiera volver a tocarte
para convencerme de que tu carne
es tan humana como la mía.
(Ya te he olvidado
pero en mis dedos quedó la nostalgia
de tu piel ardiendo por las noches).
Reverberas en instantes brumosos.
Con tu lengua azul me lames los huesos.
¿Es tu sonrisa o su fantasma
eso que me encuentro por las calles?
En esquinas trenes autobuses
me observas con los ojos muertos
y la muerte te cierra la boca.
Calles plazuelas cafés librerías
ciudad nocturna, rumores de pasos
murmullos que doblan la esquina.
En las calles de la colonia Roma
el eco de mi risa no ha dejado
de resonar en los parques.
(Acaso yo mismo, mi esencia
no los ha abandonado).
Con tu lengua azul me lames los huesos.
¿Es tu sonrisa o su fantasma
eso que me encuentro por las calles?
En esquinas trenes autobuses
me observas con los ojos muertos
y la muerte te cierra la boca.
Calles plazuelas cafés librerías
ciudad nocturna, rumores de pasos
murmullos que doblan la esquina.
En las calles de la colonia Roma
el eco de mi risa no ha dejado
de resonar en los parques.
(Acaso yo mismo, mi esencia
no los ha abandonado).
Un atardecer que se incendia
una historia que danza sobre sí misma,
Una nube que se mueve apenas
por un viento que débil se insinúa.
(Banca de parque:
estrado del juicio final
silla eléctrica de la condena a muerte.)
En medio de la tarde más bella
nuestros cuerpos se enredaron sin amor
hijos de la necedad, del hambre, del tiempo.
Sin ver la tarde ni la noche posterior.
¿Qué nos queda?
Las palabras, la falsa indiferencia
las palomas mensajeras.
¿Qué somos?
tiempo gastado, agua estancada
Incendios repentinos y aislados
¿Valió la pena?
Guardamos la lengua
y nada decimos. Y nada somos.
Y nada fuimos
(Palabras putas,
bola de traicioneras).
una historia que danza sobre sí misma,
Una nube que se mueve apenas
por un viento que débil se insinúa.
(Banca de parque:
estrado del juicio final
silla eléctrica de la condena a muerte.)
En medio de la tarde más bella
nuestros cuerpos se enredaron sin amor
hijos de la necedad, del hambre, del tiempo.
Sin ver la tarde ni la noche posterior.
¿Qué nos queda?
Las palabras, la falsa indiferencia
las palomas mensajeras.
¿Qué somos?
tiempo gastado, agua estancada
Incendios repentinos y aislados
¿Valió la pena?
Guardamos la lengua
y nada decimos. Y nada somos.
Y nada fuimos
(Palabras putas,
bola de traicioneras).
Afuera huele a humo
y el cielo está tan limpio
tan clara su falda de estrellas.
Amanece, huele a carbón,
se oyen los gallos
(apenas parpadeo
yo recuerdo sus piernas)
La luz vieja de una estrella
se resiste y tiembla.
Yo vuelvo a pensar en su nombre:
ella.
Mas no vale la pena. La muerte existe
sin tener que enterrarse en la tierra.
y el cielo está tan limpio
tan clara su falda de estrellas.
Amanece, huele a carbón,
se oyen los gallos
(apenas parpadeo
yo recuerdo sus piernas)
La luz vieja de una estrella
se resiste y tiembla.
Yo vuelvo a pensar en su nombre:
ella.
Mas no vale la pena. La muerte existe
sin tener que enterrarse en la tierra.
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